Mostrando entradas con la etiqueta sueños. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sueños. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de enero de 2012

Piratas del Caribe

Me encontraba en Tortuga, tomando unos tragos, en eso veo que se arma revuelo, no me sorprendí tanto ya que eso era normal en aquel lugar, pero pasado unos minutos me doy cuenta que no era cualquier revuelo, alguien estaba hablando.

-Esa voz es de….

-Si mi queridos marinos, soy el Capitán Jack Sparrow, y estoy buscando tripulantes, ¿Qué marino se anima a surcar los mares?

No podía creerlo, el legendario Jack Sparrow estaba hay frente mí, no pude evitar acercarme y decirle que yo quería formar parte de su tripulación. El contramaestre Gibbs apuntó mi nombre en la lista y me dio un par de cajas para que la valla subiendo al navío.

Al estar a bordo del perla negra miraba para todos lados, estaba totalmente anonadada, era tan hermosa como había escuchado, los mástiles, las velas, la madera, todo dentro del navío era maravillo, ahí fue donde comprendí porque Jack estaba tan enamorado del Perla, a mí también me había cautivado. Mientras observaba la nave acomodaba las cajas hasta que el Capitán dio las típicas ordenes “Icen las velas”, y toda la tripulación a bordo se puso en marcha.

Pasamos unos cuantos meses en alta mar, en ese periodo de tiempo Jack me toma confianza, así como la que tiene con Gibbs, o quizá un poco más, yo lo ayudaba a tomar los cursos en el mar, le contaba de misteriosas islas con importantes tesoros escondidos, y él tan aventurero como es quiso realizar esas travesías, por ello fuimos en busca de su segundo navío, El Perla Blanca. Cuando llegamos al lugar donde la tenia escondida, dio la orden que la mitad de sus tripulantes pasen a ese navío y me dio su sombrero y me dijo.

-Muy bien Capitana Misha, tu comandaras el Perla Blanca, navegaras bajo mi mando y me darás el 30% de tu motín ¿Qué te parece?-

Sin pensarlo dos veces acepte la oferta que el Capitan Sparrow me había propuesto, y me monte en el perla y zarpamos a surcar los mares con el resto de los marinos despidiéndonos del Perla Negra con un bombardeo de caños, a lo que este nos despide de la misma forma tomando un rumbo diferente. Mientras los marinos hacían sus trabajos correspondientes, yo me encontraba con mi mano derecha, mi gata, observando las rutas que Sparrow me había marcado en el mapa para ir en busca de los misteriosos tesoros que estaban escondidas en tierras desconocidas. De vez en cuando observaba el Perla, no le quedaba mal el nombre cuando le daba la luz brillaba tanto como una perla blanca, era hermoso.

Pasado un tiempo ya nos habíamos enfrentado a criaturas como sirenas, krakens, otros piratas, hasta criaturas que nunca había visto como las sirenas caballo, esas si que eran aterradoras, mientras estaban en el agua eran hermosas sirenas con una encantadora voz, pero cuando tocaban tierra o tocaban alguna superficie que no tuviera agua, se trasformaban en centauros, aunque en su cola podía notarse que eran criaturas marinas ya que no eran de pelo sino que seguían teniendo la cola de pescado de distintos tonos, verdes, azules, esmeraldas, agua marino, entre otras tonalidades, Esas criaturas fueron las más difíciles de vencer.

Ya era casi él día que teníamos que volver a la cruz marcada en el mapa para encontrarnos nuevamente con el Capitán Jack Sparrow, y el barco estaba repleto de grandes tesoros, uno más misterioso que otros. Llegamos a la bahía, tiramos el ancla y tocamos tierra con los botes, los demás ya estaban esperándonos en la orilla, Jack me pasa una botella de ron las chocamos

-Hurta lo que quieras

-Y nada devuelvas

Y nos tomamos unos cuantos tragos y comenzamos hablar de nuestras aventuras en alta mar, y de la repartición del motín.

-Misha, es hora de ir a buscar un pez gordo, necesito tu ayuda

-Si mi capitán, ¿Cuándo zarpamos?

-Hoy mismo

-Muy bien, le avisare a mis hombres que vallan preparando la nave

Ya estaba todo preparado y estábamos saliendo a una nueva aventura. El Perla Blanca iba detrás del Perla Negra. Así navegamos por unos cuantos días, hasta que nos topamos con barco pirata que estaba izando la bandera para darnos guerra, a lo que el Capitán Sparrow hizo lo mismo.

-Icen la bandera, y manténganse preparados para atacan, alisten los cañones

Ya los dos Perlas estaban listos para enfrentarse a su contrincante, Jack da la señal con su espada, y los dos al mismo tiempo dimos la orden

-FUEGOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO




jueves, 10 de noviembre de 2011

Muñeca de lana

Me encontraba en un ciudad, no se cual era, no la tengo registrada en mi mente, ni como se llama, ni donde queda, absolutamente nada, solo sé que me encontraba en aquella ciudad, caminando, tratando de ver si los podía identificar alguna calle, algún negocio, algo que me dijera que mi ciudad o alguna otra, pero nada. Seguía caminando, observando, y todo era extraño, las personas, eran muchas, todas distintas, grandes y chicos, y cada vez que entraba en una nueva calle, encontraba cada vez mas personas caminando.

No sabía de que se trataba, el pánico entraba cada vez, aunque tratara de controlarlo cada vez podía menos, se acercaba muy rápido, ya sentía sus brazos a mi alrededor, y allí en ese momento donde me entro la desesperación, el miedo, comencé a correr, sin saber a dónde, no conocía nada, todo era raro y extraño, y cada vez aceleraba mas, tenía que llegar algún lugar o ver a alguien conocido que pudiera ayudarme a descifrar mis preguntas y calamar mi terror.

Las cuadras pasaban a mi alrededor y podía controlar mi velocidad, corría cada vez mas y mas rápido, como si de eso dependiera mi vida, pero sabía que nadie me está persiguiendo, y quería calmarme pero no logreaba manejar mi cuerpo, ni el pánico. Entre a una calle, que para cruzarla tenias que subirte a un puente, era bastante alto, unos dos o tres metros, me dio miedo, odio las alturas, pero pensé “no importa, si lo cruzo quizá, solo quizá, pueda encontrar algo que me ayude”, y así lo hice, subí esas escaleras sin sentir ningún cansancio.

Me encontraba en el principio del trayecto para cruzar esa ancha y transitada avenida, como no había nadie en aquel momento, solos autos y camiones que necesitaban esa ruta, decidí ir caminando, y tratar de regularizar mi respiración y mi corazón, porque en cualquier momento sentía que iba a desfallecer. Cuando comencé mi caminata, sentía un pequeño cosquilleo en mis pies, supuse que era por todo lo que había andado ese día, y no le preste atención, sino que seguí mi recorrido, de repente comencé a notar que los vehículos eran cada vez menos, y me comencé a relajar cada vez. Cuando mire hacia abajo, me percate que había un hilo que iba cayendo, me detuve y observe. Me percate que ese hilo, era en realidad lana, y que abajo, donde tocaba el asfalto tomaba forma, todavía no definida, era entretenido mirar eso, me traía curiosidad quería ver que era eso que se estaba creando a dos metros de distancia. Comencé a observar a mi alrededor, haber si veía a alguien que estuviera haciendo ese acto tan atrapante, pero no veía nada, los autos ya dejaron de circular, no había nada que interrumpiese esa vista.

El cosquilleo que sentía en el pie ahora lo sentía en la rodilla, le eche un vistazo para ver si no me había lastimado ni nada, pero cuando clave mis ojos en ella, encontré el problema me estaba desintegrando, y esa lana que estaba formando esa figura allí abajo, provenía de mi, me dije “si me asusto, no solucionare nada, me seguiré desintegrando igual, si salgo corriendo también, hacerle un nudo, no eso no ayudaría en nada” ya que la lana no salía de mi, sino que lo se desprendía de mi era la piel, la carne los huesos, y a medida que se iban despojando de mi ser se trasformaban en ese hilo. Decidí quedarme hay observando, al fin y al cabo no serviría de nada, haga lo que haga, intentase lo que intentase no solucionaría nada, terminaría desintegrada por completo.

Me quede mirando como todo eso ocurría, por suerte no sentía ningún tipo de dolor, solo cosquilleo, como si tendrías hormigas caminando en tu cuerpo. Paso un tiempo no muy largo, habían sido unos 30 minutos cuando ya estaba llegando a mi cabeza, y me di cuenta que lo que se estaba formando allí abajo era una muñeca de lana, me sorprendí, no había logrado hacer ningún tipo de razonamiento cuando ya no pude ver mas, mis ojos también se desintegraron, solo seguía sintiendo ese cosquilleo, y dentro de nada ninguna sensación pude sentir.

No se cuanto tiempo estuve así, pero sentí que alguien me agarro, me sacudió un poco y me pego algo en la cara, era ojos, pude ver, esa persona que tenía en frente no se quien era no lograba verle la cara, pero me coloco en un rincón de lo que parecía ser una habitación, me pare en mis dos piernas, me costaba mantener el equilibrio pero al poco tiempo me acostumbre, y me miraba centímetro a centímetro, punto por punto, y si era una muñeca, pero faltaba ver mi rostro. Esa persona, una joven por lo que pude decir por sus manos de uñas largas y pintadas de negro, con relucientes anillos y una pulsera de mariposas me alcanzó un espejo, lo tome entre mis manos y me detuve a prestar atención a esa imagen que se dibujada ante mis ojos, no había duda esa era yo, agache mi cabeza, me senté en el piso, y no tuve mas conciencia.

Lo último que recuerdo antes de desfallecer fue la dulce vos de aquella joven que trato de mostrarme otro tipo de vida que me decía.

-No te angusties, muchos pasaron por esto, no dejes que la depresión te venza y pierdas la conciencia para formar parte del mundo material sin razonamiento, para comenzar a ser un no vivo, y ser tratada como a cualquier juguete, seguí tu vida siendo una muñeca, pero feliz, y trata de alegrar a otros.

No comprendí sus palabras, además ya habían sido demasiado tarde quizá me las tendría que haber dicho antes de que colocara el espejo en mi rostro, como dije ya era tarde, era una muñeca con ganas de perder la conciencia, y así lo hice!.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

La magia de la naturaleza

El cielo estaba despejado, se veía la resplandeciente luz que emanaba la luna llena, el brillo de las estrellas que le hacían compañía, definitivamente el cielo nocturno se veía mucho mejor que en lugares rodeados de luz artificial creados por el hombre, si con esas luces el cielo me enamoraba, ahora me encontraba perdidamente enamorado de él... era magnifico, había tantas estrellas que apenas lograba distinguir cual era el cinturón de Orión o la cruz del sur.

Eso me llenaba de tanta pero de tanta paz, que decidí caminar en aquel lugar, donde no encontraba nada más ni nada menos que arena, era como estar en los desiertos de Sahara. Comencé a caminar tocando con mis pies la arena y sintiendo sus pequeñas piedrecillas en la planta de mis pies, y lograba sentir el poco calor que habían acumulado del día proporcionado por un irradiante sol de verano. Al principio yo sentía que tenia ropajes, los sentía en mi piel, escuchaba su sonido, y sentía sus ondas provocadas por la suave brisa, pero a medida que iba caminando comencé a despojarme de esas telas que cubrían mi cuerpo, quería sentir la cálida luz blanca que me daba la luna en mi piel, y en el trayecto de mi silenciosa caminata iba desprendiendo una por una esas ataduras y liberándome de aquello que no me dejaba sentir las caricias de la brisa y calor de esa luz nocturna.

Camine y camine sin cansancio, solo escuchaba mi respiración, el latir de mi corazón, y el crujir de la arena ante la presión que ejercían mis pies al tener contacto con ella para poder avanzar, esa paz que sentía era intensa, por fin comprendía la frase de mi profesora de geografía “escuchar los sonidos del silencio”, era maravilloso, era de ensueño, sentía mi alma en paz y mi cuerpo trabajando en completa armonía y coordinación. Ya no sentía esas ataduras en mi cuerpo, sino que logre sentir esas cosquillitas y erizados de piel provocadas por los susurros del aire, me sentía completamente en una perfecta relajación .

De un momento, como una serpiente se desprende de sus escamas para cambiar por unas nuevas, mi cuerpo comenzó a reaccionar como ese fenómeno natural, la tela suave que se encuentra cubriendo mi carne comenzó a desprenderse suavemente cayendo al suelo, sentía como tiraba, pero no sentía dolor, sentía liviandad por cada centímetro que se iba desprendiendo de mi, hasta caer muerta en la arena, mientras debajo de ese manto crecía uno nuevo a la misma velocidad que esta descendía. Me sentía feliz, sentía cada vez más relajación y liviandad. Esto se produjo una y otra vez, repetidas veces, no sé cuantas pero tampoco me importaba, me sentía llena y feliz mientras esto ocurría, iba dejando un trayecto de pieles en la superficie terrestre.

Paulatinamente esa arena seca, sin agua, comenzó a sentirse húmeda, y al tiempo ya no era arena sino que era tierra, la brisa se trasformo en suave ventisca con hojas danzando librante en el aire, eso me dejo impactada, la naturaleza es tan maravillosa, pero me impresionó mucho ya que yo me encontraba en un desierto, sin árboles, sin agua, sin nada más que cielo y arena, por esa razón me entro curiosidad, ¿acaso había caminado tanto y no me había dado cuenta?, no, no podía ser eso, seguramente la naturaleza me estaba dando demostración de magia, asi que por esa razón, voltee muy lentamente con los ojos cerrados, escuchando y sintiendo todo a mi alrededor, no quería dejar de disfrutar de ese hechizo en el que estaba sumergida. Cuando ya había dado un giro de 180º abrí los ojos lentamente sin apresurar nada, sin dejarme influenciar por la curiosidad, no quería dejar de sentir, cuando los tuve totalmente abiertos de par en par, me dedique a enfocar poco a poco mi vista en todo el paisaje que se encontraba en frente de mí, eso me dejo asombrada, era algo que jamás se me hubiera cruzado por la cabeza, era algo que me dejo con la boca abierta, mirando a todo mi alrededor, deteniéndome en cada detalle.

Lo que vi era un camino de árboles desde muy lejos, los más alejados se encontraban sobre la arena, eran altos, con grandes copas de un hermosísimo verde, y a medida que se iban acercando eran más jóvenes, mas flaquitos, con una copa cada vez más chiquita, llegando cada vez más cerca naciendo ya en la tierra. Cuando llegue al más pequeño, al que tan solo era un brote, me detuve unos cuantos minutos o quizás horas observándolo como crecía, tomaba altura lentamente, pero no nacía de la tierra, sino que nacía de los pedazos de piel que yo iba dejando caer, florecían de allí, estirando sus raíces por el terreno y aferrándose a él, cobraba fortaleza, altura, anchura, color, y lo mismo estaba sucediendo con el pellejo que abandone hace unos pocos minutos, antes de detenerme a observar que era lo que estaba pasando en ese espacio que parecía fuera de la realidad. Eso fue maravillo, ver crecer a algo que tiene vida, me izo sentir eso que te da alegría, felicidad, esperanzas, fuerzas, etc. Y tome la decisión que en ese momento me parecía la más adecuada, acostarme a mirar el cielo rodeada de todos esos seres con vida que me acompañaban en la hermosa velada, y yo hacer lo mismo con ellos, para verlos crecer, madurar, y también como forma de agradecimiento por haberme dejado experimentar tan inexplicable sensación.

Me recosté en el suelo húmedo, acariciando las hojas del joven árbol que crecía a mi lado, mirando las estrellas, comenzó a salir el sol, era un amanecer espectacular, le dedique una sonrisa y un asta pronto a la luna y cerré mis ojos para que el calor y el brillo del sol se apoderaran de mi.

Sentí que había perdido la conciencia por un mar de minutos, porque cuando abrí los ojos, no me encontré con ese bello y majestuoso paisaje, sino en un lugar con paredes blancas, un foco de luz en el centro del techo, y unas sabanas blancas cubriéndome, sentía que llevaba ropas puestas, comencé a pensar que alguien me había encontrado y llevado algún refugio de allí.

lunes, 8 de agosto de 2011

Un sueño trastornado

Me encontraba en mi casa, parecía que estaba echa de ladrillo, al estilo antiguo, con muchos muebles de época, nos estábamos mudando o eso parecía, no recuerdo bien. Yo estaba sentada en la mesa, que era redonda, tomando unos mates cuando aparecen mis primos Nicolas y Chanty, quería que les preste ropa para ir a una fiesta gothica, yo me les rei, ya que esa no es su onda y mi madre me dice “prestarles ropa si vos tenes un montón, además no la vas a usar por el momento”, así que eso hice.

Paso un tiempo, todo trascurría en cámara rápida, asta que aparecí en mi casa de nuevo, limpiando las jaulas de mis ratas, que estaba en la estantería, tenia que sacarlas de ahí, así que busque un frasco de mayonesa de un tamaño grande, del piso hasta mis rodillas, y las iba sacando una por una, parecía que no iba a terminar mas, hasta saque una rata con cabeza de gato. Una vez que termine de sacar todos los roedores de ese lugar, comencé a sacar el acerrin, y encontré un túnel, que iba desde de la jaula de vidrio, pasando por el mueble de madera, asta la pared, y de la pared hacia afuera, a la calle, de hay seguían entrando ratones sin parar, así que lo tape con un diario, y termine de guardar en el frasco las ultimas que estaban entrando por el túnel.

Era hora de ir a la facultad, así que me prepare y fui a buscar a mi hermanita Peki. Estábamos caminando con nuestros libros en la mano, por el patio principal de la facultad cuando aparecieron dos orcos hembras, con un peinado bastante raro, y unos lentes de sol muy llamativos, me quede mirándolas y dijehoo, dos orcas”, a lo que ellas contestaron “si”. A una de ellas se le callo los lentes de sol al piso, así que los alce y se los devolví. Una vez dentro del aula donde estábamos anotando unos apuntes de lo que estaban explicando en clase le dije a Peki, “hermanita, viste a esas dos orcas”, a lo que ella me respondió “he?, orcas?, no, no eran orcas”, me la quede mirando como diciendo estas loca, yo las vi.

Cuando salimos de la facu estábamos pasando por la plaza principal de la universidad y se veía un pedazo de pasto arrancado de la tierra, lo agarre, se le podían ver todas las raíces, la tierra y los incectos que estaban en ellos, lo mire y lo guarde en mi bolsillo con la idea de plantarlo en el jardín de la casa. Cuando llegamos a nuestro hogar, mi prima Chantal estaba sentada en la cama cucheta y Caro preparando unos mates, las salude y deje el trozo de pasto arriba de un estante. Chantu me dice, “mira están saliendo gusanos” me los quede mirando, eran unos gusanos gordos y grandes, empezaron como a danzar y al mismo tiempo a multiplicarse hasta llegar a 8 gusanos grandes y gordos, mientras esto sucedía apareció una araña negra con la cola roja, que comenzó a retorcerse y a agarrar el tamaño de una mano humana, pero cambio su color, era peluda, naranja con rallas blancas. Comenzó a apuñalar con sus patas a los 8 gusanos del lugar, y los envolvía en su tela de araña mientras se los metía a la boca, cuando termino con todos se empezaron a escuchar un ruido de licuadora dentro del insecto anaranjado, a los pocos segundo su espalda se abrió y salió un bebe con una mamadera, estaba llorando, Caro lo mira, lo alza, toma el biberón lo pone a calentar, mientras le canta una canción de cuna a la criatura, le da de beber ese liquido espeso y semi verdoso, el bebe se duerme y vuelve a entrar al cuerpo de la araña. El insecto empieza a retorcerse y vuelve a su tamaño natural, como el tamaño de una uña, y a su color original.

Algo confusa abrí mis ojos, mire el techo , me levante y fui a contarle el sueño mas raro que había tenido en años a mi padre que estaba en la cocina tomando mates.

Rompe cabezas


Acostada en la cama, mirando la pared donde tenia pegado los posters de series de anime, mis ojos comenzaron a cerrarse, muy lentamente hasta entrar en un profundo sueño, al principio era todo negro y muchos puntos de colores danzando, de un lado a otro pero en armonía. Comenzaron a unirse y acomodarse, uno al lado del otro, y comenzé a tomar forma alrededor de ellos, hay me encontraba yo, mi cuerpo estaba frente a mis ojos, pero como si fuera un maniquí, no se movía, no miraba, no respiraba, no hacia nada.

Estaba mi alma en algún lado mirándolo de frente, los puntos comenzaron a desaparecer, dejándome a mi mirando mi propio cuerpo en ese lugar oscuro, de repente empece a ver que mis pelos comenzaron a moverse, como si de algún lugar llegara un briza, pero se iban desarmando, y desapareciendo al correr los segundo, hasta que quede pelada, en ese momento mira fijamente al cráneo, y vi que algo se estaba desprendiendo de él, así era, comenzaron a salir piezas de un rompe cebezas y flotaban como si no hubiera gravedad. Cosa que me sorprendió muchísimo porque mi cuerpo seguía estando intacto. Pasado un tiempo, no muy largo, habrán sido unos 5 minutos, mi cabeza empezó a desaparecer, se iba rompiendo, y las piezas comenzaron a ser mas y mas y cada vez mas hasta que desaparecí por completo y las piezas comenzaron a acelerarse formando un uracan, y desaparecieron.

De un sobresalto abrí mis ojos, y estaba en mi habitación con las dos manos presionándome la cabeza, me dolía demasiado, así que me levante a tomar un baso con agua y volví a mi cómoda cama pensando en ese extraño sueño donde solo existía piezas de un rompe cabezas!....

Mascaras y rostros derretidos


Me encontraba caminando en un pasillo oscuro con poca luz, encontré una puerta y entre, a esa habitación oscura con un solo punto de luz, que era tan tenue como la que emana una vela. La puerta desapareció pero no me asuste, me quede mirando todo a mi alrededor haber si podía reconocer algo en ese lugar, pero era en vano, no había nada, ni ventanas, ni muebles, ni personas, solo esa luz tenue en tonalidad amarillenta, aunque no se podía ver de donde provenía. Como me sentía cansada me senté en el piso, el cual era frió, me estaba por prender un cigarro cuando comenzaron a llegar unas personas desnudas, con mascaras tapándole el rostro. Las caretas tenían expresiones faciales muy raras, todas eran distintas, unas tenían cara de enojados, otro de alegría, otros de preocupación, otros de terror, otros de tristeza, otros de felicidad, y a medida que se iban acercando comenzaban a verse mascaras con otras expresiones humanas.

Los miraba asombrada, me daba miedo, pero al mismo tiempo sentía tranquilidad, espere que alguno hablara, pero nadie lo hacia solo me miraban, así que no aguante mas y les pregunte “¿porque se tapan el rostro?, ¿Dónde estamos?, ¿Qué es este lugar?...” Uno de ellos se me acerco, su careta tenia una sonrisa maliciosa, se me acerca demasiado sentía su respiración en mi cara, sentí en mi mente su voz, que me decía “la pregunta es ¿Qué estas haciendo vos aquí?, ¿no te das cuenta que sos la única que tiene rostro?...” en ese preciso momento todos comenzaron a bajar sus mascaras, y todos ellos, absolutamente todos los seres que se encontraban en esa habitación rodeándome, tenían sus caras derretidas, no tenían ni ojos, ni boca, ni nariz, eran caras sin nada, solo era su piel callendo como un helado bajo el sol. Los mire fijamente, me entro el pánico, comencé a mirar para todos lados buscando la salida y no la encontré, me levante de un salto cuando vi que comenzaron a acercarse a paso lento, la pared que había sentido detrás de mi espalda todo el tiempo ya no estaba, así que comencé a correr hacia esa dirección, hasta que comencé a visualizar una luz blanca a lo lejos, acelere el paso la luz me hincando, abrí los ojos y estaba acostada en mi cama, boca arriba mirando la lámpara del techo.

¿Así se siente cuando te roban el alma?


Con un sueño semi profundo, puedes sentir sensaciones lindas o tal vez horrorizas, puedes sentir cosas que quizá estando despierto no las sienta aveces son agradables otras veces no.

En esta etapa del sueño se agudizan tus sentidos, quizá no siempre, pero en ocasiones así sucede.

Esta es mi experiencia, no es de las mas lindas, he sentido miedo y terror, dolor y agonía. Si, he tenido lindas sensaciones, muy bellas como sentir que esa persona a la que tanto amas esta a tu lado, poder olerla, oírla, etc. Pero este no es el caso. ¿Por qué escribo esta experiencia y no las demás?, pues no lo se la verdad me dejo algo sensible quizá, pensar en seres que quizá si existen o tal vez no, o que alguna fuerza “X” este ejerciendo en mi o tal vez no, no lo se, lo único que se, es que tenia miedo, pánico, como si algún dementor estuviera absorbiendo mi alma.

Sentía todo lo que estaba pasando a mi alrededor, Jack y Rei jugando en la cocina, mi princesa durmiendo, sentía su cuerpo cálido a mi lado, la luz del día, tenue, porque la habitación es oscura, quería llegar a mis ojos pero no podía abrirlos, sentía como mi corazón latía, mi respiración como fluía dentro de mi, sentía y oía todo lo que estaba a mi alrededor, mientras que en mi mente se proyectaban paisajes, animales, puntos, rostros. Todo lo que indica que estas por entrar en algún sueño raro, pero antes de quedarme dormida, sentía algo en mi cuello, como que algo quería salir de mi, me comenzó a doler la espalda, los músculos se me tencionaban, y sentía un fuerte dolor, como si alguien estuviera estirándome la carne del cuerpo, era tan fuerte el dolor de cuello y comencé a retorcerme, de un lado a otro, no recuerdo si abrí o no los ojos, pero veía mi habitación tan como estaba cuando me fui a dormir, y no veía a nadie, pero sentía como algo dentro de mi estaba siendo arrastrado asía afuera de mi cuerpo. Vi algo extraño un humo brillante y reluciendo, con tonalidades celestes, saliendo de mi cuello, comencé a asustarme y a fatigarme, sebe que estaba gimiendo del dolor, porque siento la voz de mi princesa llamándome, y sacudiéndome con sus manos, la abrazo muy fuerte, me tranquilizo un poco y le cuento lo que me paso. Ella se vuelve a quedar dormida, y yo vuelvo a ese estado de estar por entrar un sueño profundo, esta vez mi cuerpo estaba semi relajado, mirando al techo, con los ojos semi cerrados, sentí que algo me absorvia, que mi cuerpo quería irse para el lado derecho de la cama, sentí que me iba a caer, así que me acomode mas al centro y mas pegada a mi sirena. Ya sentía mi cuerpo mucho mas relajado, y el dolor había cesado, cuando escuche una rara respiración en mi oreja izquierda, me asuste, mi corazón empezó acelerarse, y volví a sentir que algo quería salir de mu cuello, otra vez volví a sentir ese dolor agudo y punzante en mi espalda, sentía como algo me quería arrastrar hacia el otro lado de la cama nuevamente. Entre en pánico, sentía que mis ojos estaban cerrados, pero podía ver todo lo que estaba pasando y sentir todo lo que estaba pasando, comencé a gemir nuevamente, no soportaba el dolor, mi princesa neptuniana, nuevamente se despertó y acudió a mi, volviéndome a un estado normal, solo que esta vez el dolor no se fue, siguió hay, durante el resto del día.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Camino de mariposas


Me encontraba en medio del bosque, mi cuerpo era uno con ese magnifico follaje, mi piel rosaba con la corteza de los arboles, mis pies tocaban el frió y húmedo suelo cubierto de hojas.
Ya estaba callendo el crepúsculo, mientras contemplaba al cielo comencé a sentir un leve cosquilleo que provenía de mis pies, que comenzó a subir muy lentamente hasta mis tobillos, pensé que podría ser algún insecto, no le preste atención y seguí mirando el horizonte. Me hipnotizaba esos cambios de color tan paulatinos que iba tomando el cielo.
El cosquilleo continuo recorriendo mi pierna, llegando a la rodilla, en ese me dispuse a observar verdaderamente que era lo que provocaba ese fastidiante cosquilleo. Al bajar la vista hacia mis pies veo que ya no eran de carne y hueso, sino de madera, mis articulaciones parecían las de una muñeca. Me asuste, comencé a sudar frió, mis manos estaban mojadas y el cosquilleo seguía.
No sabia que hacer, solo atine a correr, corrí y corrí por horas, no sentía cansancio asique seguí corriendo, hasta llegar al corazón del bosque, hay me di cuenta que el miedo me avía consumido y que mi cuerpo ya estaba cansado, me eche de espaldas en un árbol, al parecer el mas viejo, mis piernas se deslizaron en la húmeda tierra, hasta quedar sentada en ella, sentí que era mi fin, el cosquilleo que me avía perturbado en esa larga y agitada corrida avía llegad a mi pecho, cerré los ojos, suspire esperando morir allí, pero paso mágico, mi pecho comenzó a abrirse, de esa ranura en mi cuerpo comenzaba asomarse un par de alas y una pequeña cabecita. A los pocos minutos comenzaron a salir de allí, millones de mariposas rojas, y empezaron a teñir el lugar con sus alas, todo lo que avía a su alrededor, las ramas y las hojas secas del piso, los troncos y las copas de los arboles, el cielo y la luna, todo a mi alrededor se tornaba rojizo.
Las mariposas seguían saliendo de mi pecho, salían en hileras tiñendo de colores violetas, fucsias, azules todo el lugar a medida que iban saliendo. Mis ojos empezaron a cerrarse, no quería dormir, eso era tan maravilloso que no quería terminar de ver, quería mantenerme despierta hasta el final. La vista comenzó a nublarse y mis ojos se fueron cerrando de apoco.
Al abrir los ojos de un sobresalto me encontraba acurrucada en mi cama, y no pude evitar soltar un suspiro, ya que esas cosas maravillosas solo podían pasar en un sueño.